Por qué usamos símbolos, saludos y ramas
El escultismo educa jugando, sirviendo, viviendo al aire libre y trabajando en grupo. Los símbolos ayudan a que cada edad entienda qué se espera de ella sin convertirlo todo en una charla.
Nuestros saludos
Castores
Dos dedos encogidos, simulando las paletas del castor. Es el saludo de la Colonia y recuerda que en Castores se aprende a compartir, convivir y empezar a participar en grupo.

Lobatos
Dos dedos levantados como las orejas del lobo. Va unido a la Manada, al juego simbólico y a aprender a hacer siempre lo mejor.

Scout, desde Rangers
Tres dedos levantados por los compromisos de la Promesa: vivir la fe y los propios deberes, ayudar al prójimo en toda circunstancia y cumplir la Ley Scout. El pulgar sobre el meñique recuerda que el fuerte protege al débil.
Por qué se llama así cada rama
- Castores, de 6 a 8 años. La Colonia es el primer paso dentro del grupo. Se trabaja con juegos sencillos, hábitos, pequeñas responsabilidades, compartir y aprender a vivir con otros.
- Lobatos, de 9 a 11 años. La Manada toma su ambiente de El Libro de la Selva. Akela, Baloo, Bagheera y Mowgli sirven para hablar de ley, grupo, cuidado mutuo y crecimiento con un lenguaje que los niños entienden. Por eso se llaman Lobatos y su lema es hacer siempre lo mejor.
- Rangers, de 12 a 14 años. Es la etapa de patrulla, aventura y técnica scout. Empiezan a decidir más, asumir encargos reales y aprender haciendo. La idea que sostiene la rama es estar siempre listos.
- Pioneros, de 15 a 17 años. El centro está en la unidad y el proyecto: pensar, decidir, organizar, servir y revisar lo vivido. Ya no basta con participar; toca construir con otros.
- Rutas, de 18 a 21 años. Es la etapa de servicio y opción personal. Cada ruta aprende a remar su propia canoa: tomar decisiones, orientar su vida y poner sus capacidades al servicio de los demás.
Baden-Powell, fundador del escultismo
Robert Baden-Powell fue el fundador del movimiento scout. Probó sus ideas en 1907 con un campamento en Brownsea y en 1908 publicó Scouting for Boys. Su propuesta era sencilla: aprender haciendo, vivir en la naturaleza, trabajar por patrullas, dar responsabilidades reales y servir a los demás.
Por eso seguimos usando patrullas, campamentos, ceremonias y promesas. No son adornos: son herramientas para que niños y jóvenes crezcan con confianza, responsabilidad y espíritu de servicio.
De dónde venimos y hacia dónde vamos
Nuestro origen
Venimos de un movimiento educativo mundial que nació al aire libre y se extendió porque daba protagonismo real a niños y jóvenes.
El grupo hoy
En La Salle Córdoba somos un grupo scout católico. Acompañamos a familias y jóvenes desde la vida de grupo, el servicio y la fe vivida con naturalidad.
Lo que buscamos
Queremos formar personas libres, responsables, alegres y comprometidas, capaces de cuidar de otros y de dejar el mundo mejor de como lo encontraron.